En un contexto de fuerte debate sobre el rumbo económico nacional y la apertura comercial, el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, recibió a los presidentes de las uniones industriales de las diez provincias del Norte Grande. El encuentro no sólo tuvo carácter sectorial: se inscribió en una estrategia política más amplia que busca consolidar una agenda común para el crecimiento equilibrado del país.
Durante la reunión, los representantes industriales expusieron el impacto que la apertura de la economía está generando en las industrias regionales, particularmente en sectores intensivos en mano de obra como el metalúrgico y el textil. La preocupación central giró en torno a la competencia externa —especialmente de países con fuertes subsidios estatales— y la ausencia de herramientas que permitan establecer condiciones equitativas frente a importaciones a precios de dumping.
Abad fue categórico al plantear que la Provincia acompañará al sector productivo con todas las herramientas disponibles. “Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para facilitar que las empresas no cierren, porque esto significa poner en peligro la paz social”, afirmó, marcando el tono político del encuentro: la defensa de la industria como pilar del empleo y la estabilidad social.
El ministro recordó que la Provincia ya implementó exenciones, alícuotas cero y reducciones impositivas para sostener la actividad. Sin embargo, subrayó que las asimetrías estructurales del Norte Grande —distancia de los puertos, menores economías de escala y costos logísticos elevados— requieren respuestas de alcance nacional. En ese sentido, confirmó que las provincias elevaron planteos conjuntos ante la Nación, aunque hasta el momento no obtuvieron una respuesta formal.
Desde el sector empresario, el presidente de la Unión Industrial de Tucumán, Jorge Rocchia Ferro, destacó la necesidad de “reflotar la UNINOA” como espacio de articulación permanente entre las diez provincias del norte. El dirigente sostuvo que la región comparte indicadores desfavorables en infraestructura, empleo y competitividad, por lo que una estrategia común resulta clave para incidir en la definición de políticas públicas.
En la misma línea, Carlos Muiá, presidente de la Unión Industrial de Catamarca, advirtió que el 50% del sector textil se encuentra paralizado y planteó que la industria necesita “certidumbre” para planificar inversiones y sostener el empleo. Si bien reconoció el potencial de la minería para generar divisas, aclaró que no constituye por sí sola una solución estructural al problema del trabajo.
Del encuentro participaron además Jorge Antueno (Formosa), Federico Gatti (Jujuy), Juan Carlos Serrano (La Rioja) y José María Cantos (Santiago del Estero), quienes coincidieron en consolidar una agenda regional con visitas sucesivas a cada provincia y una participación activa en las reuniones del Norte Grande.
Más allá del diagnóstico coyuntural, la reunión dejó planteada una definición política: el crecimiento del país no puede pensarse sin el desarrollo integral de todas sus regiones. La defensa de la industria en el Norte Grande no se presenta como una reivindicación sectorial aislada, sino como una apuesta estratégica para fortalecer el empleo, la producción y la cohesión social en una región históricamente postergada.
En esa línea, la articulación entre gobiernos provinciales y sector privado aparece como el eje central de una propuesta que busca equilibrar la apertura económica con políticas activas de protección y promoción productiva. El desafío, coincidieron los participantes, será traducir esa agenda común en decisiones concretas que permitan que el crecimiento alcance a todos los integrantes del entramado industrial argentino.
