Agustín González Goitía es tucumano y artista plástico. Expuso en varios países. Con técnica propia, destaca en el ámbito del arte. Legado histórico.
Terminaba de llegar a casa desde Buenos Aires y por videollamada pudo recorrer parte de su quehacer desde que comenzó su carrera como artista plástico recibido de uno de los más reconocidos centros de estudio país, » La Facultad de Artes de la UNT es una de las mejores; el arte tucumano es potente es la escena nacional e internacional», aseveró Agustín destacando que es «orgullo» lo que siente al mencionar el claustro académico.
Las obras que llevan su firma tienen como gran disparador lo que observa en la calle. «Mientras vas caminando tenés un mundo alrededor y es ahí dónde comienza la pieza», detalla a la vez que cuenta que su día comienza muy temprano, a las 8, y realiza algunas costumbres y pendientes antes de entrar al taller. «Leo, escribo, pero una vez que entro al taller comienzan los bocetos de las piezas que seguramente retomaré; el estar haciendo no determina la idea de la obra, entonces vuelvo», aclara.
Sus obras son pinturas abstractos figurativas e incluso experimental puesto que interviene, con acrílico o látex al agua, tela suelta, es decir sin bastidores, no tensadas ni preparadas para ser utilizadas. «Trabajo en lienzo crudo, es el protagonista de la obra», determina el artista que participó últimamente de una muestra lograda en el barrio de San Telmo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; «Retroespectro es un material que ya venía trabajando y pude exponerlo». En ese sentido es que también ha dado forma a una técnica que está experimentando: «es una exploración propia, estoy pintando en tela mojada».
El ser artista hace que se sienta «parte de la escena; construyendo un objeto, que tiene una determinada presencia, que te atrapa», sostiene para definir que sus obras no tienen un significado único, «es en el disfrute lo que nos lleva a entregarnos; el arte es la entrega a la inspiración, a lo no definido», comenta.
Hace unos años, Agustín quiso ser parte de la historia de la Provincia. Su referencia fue la Casa Histórica. Ya con investigaciones, que le llevaron su tiempo, concretó 17 paños. Las piezas son parte de la interpretación de lo que había sido la Casa en la que se declaró la Independencia del país antes de su demolición. En 7 metros de alto y 14 de largo plasmó esas imágenes que lo llevaron a 1816. El legado fue expuesto en el Museo Nacional Casa Histórica y hoy ocupa un lugar entre sus más preciadas obras.
«La obra no reflexiona, te hace pensar», concluye el artista que despliega su arte, con acervo tucumano, por donde quiera que vaya, ya sea en Berlín, Nueva York, Tokio, Lima o Argentina.
