Una de las frases que dijo Enrique Salvatierra, Representante Oficial de la Provincia en CABA, al dar por concluido el encuentro con el que la Casa de Tucumán homenajeó a escritores, sus obras y a la Bandera argentina.

La ocasión, que tuvo como conductora a la periodista y escritora Mariela Blanco, invitó a que en el auditorio Tucumán, ubicado en el segundo piso del inmueble, confluyan anécdotas, reflexiones e historia acompasadas por un clima entusiasta que viraron de risas a lágrimas y viceversa. Y esa conjunción pudo ser posible gracias a la participación de Javier Martínez, hijo de Tomás Eloy Martínez, Miguel Velárdez y el historiador Daniel Balmaceda,

Convocados por la Casa de Tucumán, Martínez y Velárdez recrearon una tertulia sobre la vida y obra de Eloy Martínez. La charla se generó a partir un hijo contando acerca de su padre y un periodista -Miguel es periodista en el diario La Gaceta de Tucumán, que no solo es un estudioso de su obra sino un conocedor de ciertas cuestiones que forjaron la vida del escritor tucumano. En su figura y en esa trastienda otros colegas de Eloy Martínez, tucumanos, argentinos y extranjeros, presentaron sus memorias en cortos exhibidos entre el devenir de su profesión.

«Eloy Martínez es un hijo de esta tierra, a la que veneró aún no viviendo en ella, ni siquiera en el país, porque se sabe que Tucumán siempre fue su lugar de regreso, donde presentaba cada uno de los libros que escribía», expresó Salvatierra mientras agradecía la presencia y predisposición de su hijo para ser parte del encuentro y le otorgó una placa conmemorativa.

Con en espacio variado, en edad, profesiones y labores, la audiencia continuó ávida de historias, momento en el que Daniel Balmaceda subió al escenario para celebrar un símbolo patrio, como lo es la Bandera.

Su alocución, fiel a su estilo de mitos versus realidad, historia versus actualidad, Balmaceda desandó el camino de Manuel Belgrano, prócer argentino, a quien se le adjudica la creación de la Enseña Nacional. Si fue, si no, si lo hizo, si no, cuándo, cómo, dónde y con quién. Paso a paso de un proceso que sin duda recayó en la vida de Belgrano, sus quehaceres, órdenes y desobediencias, tácticas y estrategias.

«El mejor homenaje es seguir el legado», sostuvo Salvatierra a la vez que otorgaba al reconocido historiador un poncho tucumano, que no solo admiró sino que se puso inmediatamente.

«Martínez fue tucumano y a Belgrano, muchos de nosotros, la mayoría, lo sentimos, de alguna manera, tucumano también», concluyó el secretario de Estado.

Entre el público estuvieron la secretaria de Relaciones Internacionales y empresariales, Virginia Ávila; los representantes de las casas de la provincia de Corrientes, Raúl Alías, y de la casa de la provincia de Misiones, Miriam Durán; la subsecretaria de Vinculación Federal del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Virginia Freyre; Jorge Mendía, presidente de la Fundación del Bicentenario; Eduardo Lazzari, presidente de la Fundación del Buen Ayre;  Emilio Perina Konstantinovsky, director general del Archivo General de la Nación; Alfredo Russo, Del Centro de Estudios Históricos y Susana Soto Pérez de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, además de otros tantos periodistas y escritores.

El homenaje conmemorativo, El Pacto, entre la Palabra y los Símbolos, cerró con la música de Mica Flores, cantora y bombista tucumana, acompañada por Julio Santillán en guitarra mientras las empanadas y el vino regional amenizaban la charla, de propios y extraños, en el auditorio y los pasillos de la Casa de la Provincia, sita en calle Suipacha 140, CABA.