El gobernador Osvaldo Jaldo realizó un balance del estado de situación del interior tucumano tras las intensas lluvias registradas durante el mes de enero, que afectaron a distintas localidades y provocaron daños en viviendas, caminos, escuelas e infraestructura hídrica.
Según datos oficiales, Tucumán registra un promedio anual de entre 1.200 y 1.400 milímetros de precipitaciones. Sin embargo, en enero, algunas zonas del interior superaron los 600 milímetros en apenas 30 días, lo que equivale a casi el 50% de la lluvia prevista para todo un año. Este volumen extraordinario generó desbordes de ríos y canales, saturación de suelos y severas complicaciones en caminos rurales y accesos a comunidades.
Ante este escenario, el Gobernador destacó el despliegue inmediato del Estado provincial. El operativo de asistencia incluyó la presencia permanente de equipos del Gobierno en territorio, con intervención coordinada de los ministerios de Desarrollo Social, Obras Públicas, Educación y Seguridad, junto a Defensa Civil y autoridades municipales y comunales. Las tareas comprendieron asistencia directa a familias afectadas, distribución de ayuda, evacuaciones preventivas y trabajos de emergencia para restablecer la transitabilidad y los servicios esenciales.
En materia de infraestructura, el primer mandatario informó que se iniciaron trabajos de reparación y acondicionamiento en caminos del interior que quedaron intransitables, así como intervenciones en establecimientos educativos que sufrieron anegamientos o daños estructurales, con el objetivo de garantizar el inicio del ciclo lectivo en condiciones adecuadas.
En cuanto al sistema hídrico, explicó que el dique El Cadillal mantuvo sus compuertas en funcionamiento normal tras el cese de las lluvias en el norte tucumano y el sur de Salta, mientras que en provincias vecinas, como Santiago del Estero, fue necesaria la apertura de compuertas del dique El Frontal, lo que da cuenta de la magnitud regional del fenómeno climático.
Finalmente, Jaldo remarcó que la Provincia cuenta con una planificación integral para afrontar los daños provocados por las lluvias, que incluye inversiones en infraestructura, prevención y asistencia social. “Estamos trabajando en el interior y acompañando a las familias que más lo necesitan, con presencia del Estado antes, durante y después de la emergencia”, concluyó.
