En la Casa de Gobierno de Tucumán, el gobernador Osvaldo Jaldo recibió a Lourdes Saba, una joven tucumana que atravesó un trasplante de hígado y que hoy continúa su recuperación, en un encuentro que puso de manifiesto una decisión política clara: fortalecer el sistema público de salud y garantizar el acompañamiento integral del Estado a cada tucumano y tucumana, especialmente en situaciones de alta complejidad sanitaria.
Lourdes, vecina del barrio Independencia de la capital tucumana, fue derivada desde el Hospital Padilla al Hospital Argerich de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde en el mes de septiembre recibió el trasplante. Actualmente cuenta con alta ambulatoria, evoluciona favorablemente y realiza controles médicos periódicos, resultado de una política sanitaria que prioriza el acceso equitativo, la articulación interjurisdiccional y la capacidad de respuesta del sistema público.

El caso refleja no solo la importancia de la donación de órganos, sino también el rol indelegable del Estado en la planificación, ejecución y sostenimiento de políticas de salud que garanticen derechos, sin condicionamientos económicos ni sociales.
En este marco, el representante oficial de la Provincia de Tucumán en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Enrique Salvatierra, destacó el sentido político del acompañamiento institucional: “Cada tucumano que llega a Buenos Aires por una situación de salud compleja lo hace con el respaldo de su Provincia. Desde la Casa de Tucumán en CABA cumplimos un rol estratégico en la articulación con los hospitales nacionales y los organismos del Estado, dando respuesta a una decisión política del gobernador de estar presentes donde haga falta”, sostuvo.
Desde el Gobierno provincial se sostiene un dispositivo de acompañamiento permanente para pacientes derivados a la Capital Federal, que incluye la gestión sanitaria, la logística de traslados —con el uso del avión sanitario, en algunos casos— y la presencia institucional continua de la Casa de Tucumán en Buenos Aires, como extensión del Estado provincial en territorio nacional.
Salvatierra remarcó además que este modelo de intervención responde a una política pública consolidada: “El caso de Lourdes expresa una forma de gobernar. Hay una conducción política que entiende que la salud no se delega ni se terceriza. Hay un Estado provincial que articula, que sostiene el proceso completo y que acompaña antes, durante y después del tratamiento”, afirmó a la vez que enunció: «en estos momentos entre 30 y 35 familias tucumanas se encuentran en Buenos Aires con pacientes internados, en tratamiento, en recuperación o en lista de espera para una cirugía».
Este acompañamiento se proyecta en el tiempo, garantizando la provisión de medicamentos de alto costo, el seguimiento médico y la contención institucional necesaria para procesos de recuperación prolongados, consolidando un enfoque integral de la política sanitaria.
Finalmente, Salvatierra subrayó la centralidad de la decisión gubernamental: “Por mandato del gobernador Osvaldo Jaldo, la Casa de Tucumán en Buenos Aires tiene presencia activa en cada caso complejo. La salud es una prioridad política y se traduce en acciones concretas, con un Estado que no se retira y que asume responsabilidades”, concluyó.
La historia de Lourdes Saba sintetiza una política de Estado sostenida, basada en la presencia territorial, la articulación institucional y la convicción de que la salud pública es un derecho que se garantiza con decisiones políticas firmes.
