La Casa de la Provincia de Tucumán en Buenos Aires reafirma su impronta como espacio receptivo a las necesidades del sector artístico, consolidándose no solo como ámbito de difusión cultural, sino también como plataforma activa de producción y acompañamiento a los creadores tucumanos.

“Apoyar a los músicos y a los proyectos culturales no es solo una decisión artística, sino una política cultural que reconoce a la creación como parte fundamental del desarrollo social y de la identidad de nuestro pueblo”, destacó Enrique Salvatierra, Representante Oficial de la Provincia de Tucumán en CABA al referirse a la importancia de generar espacios concretos para la producción cultural.

En este marco, uno de los auditorios de la Casa fue reconvertido en estudio de grabación para albergar el proyecto Pergamusi, un ensamble impulsado por el compositor y autor tucumano Bruno Masino, quien eligió este formato como la forma más genuina de mostrar sus canciones. El ensamble surgió de manera orgánica, a partir de la posibilidad —por primera vez— de trabajar con instrumentos propios de una orquesta, experiencia que generó un punto de inflexión en su manera de pensar el sonido y la composición.

Influenciado por ese proceso creativo, y gracias a la colaboración del músico y arreglador Gustavo Barrionuevo, Masino desarrolló una nueva partitura de ópera documental, de la cual se grabó En Vos Confío en versión para disco, con voz y acompañamiento instrumental. A su vez, el ensamble cobró vida en otras composiciones de fuerte influjo orquestal y experimental, con formaciones variables de entre seis y nueve músicos.

De este trabajo integral surge el disco En Vos Confío, que incluye otras exploraciones sonoras, dando lugar a una producción orquestal inédita, tanto por su extensión como por su complejidad artística. “La Casa de Tucumán respondió de manera inmediata y con una enorme profesionalidad. Cuando estaba pensando cómo hacer un disco tan largo, contar con la sala fue crucial. Sentí un acompañamiento real, no solo simbólico”.

El apoyo de la Casa de Tucumán en Buenos Aires fue clave para la concreción del proyecto. La respuesta inmediata, la disponibilidad de la sala y el profesionalismo del equipo permitieron materializar una obra que, por sus características, requería condiciones técnicas y humanas específicas. “El acompañamiento institucional es clave para que obras de esta magnitud puedan concretarse. Muchas veces las ideas existen, pero sin el respaldo y la infraestructura adecuada resultan difíciles de materializar”, remarcó Salvatierra.

Esta experiencia da cuenta del valor estratégico de la Casa de Tucumán como política cultural: un espacio que escucha, contiene y potencia a los artistas, generando condiciones reales para la creación, y fortaleciendo el vínculo entre la identidad cultural tucumana y su proyección nacional.