Cada 9 de agosto se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. La fecha busca visibilizar la diversidad de las comunidades originarias, reivindicar sus derechos y reconocer el aporte de sus culturas, conocimientos y tradiciones a la humanidad.
La conmemoración tiene su origen en un acontecimiento ocurrido en 1982. Ese año, en Ginebra, se reunió por primera vez el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de las Naciones Unidas, un espacio creado para abordar la situación de estas comunidades y avanzar en el reconocimiento internacional de sus derechos.
Doce años después, el 23 de diciembre de 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció oficialmente el 9 de agosto como Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, mediante la resolución 49/214. La primera celebración tuvo lugar en 1995, en el marco del Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo.
Más que una fecha del calendario internacional, la jornada propone poner en primer plano una historia que durante siglos estuvo marcada por la conquista, el desplazamiento, la pérdida de territorios, la discriminación y el intento de invisibilizar identidades culturales. Al mismo tiempo, representa una oportunidad para reconocer la resistencia y la continuidad de pueblos que mantienen vivas sus lenguas, ceremonias, formas de organización, conocimientos ancestrales y vínculos con la tierra.
Una diversidad que atraviesa el mundo
Según las Naciones Unidas, existen alrededor de 5.000 pueblos indígenas en unos 90 países, con una población que supera los 470 millones de personas. Se trata de comunidades con historias y características muy diferentes, pero que comparten desafíos relacionados con la defensa de sus territorios, la preservación de sus culturas y el ejercicio pleno de sus derechos.
La diversidad también se expresa en las lenguas. Muchas de ellas se encuentran amenazadas debido a que dejaron de transmitirse entre generaciones o tienen una presencia limitada en los sistemas educativos y en los espacios públicos. Para las comunidades, conservar una lengua significa también preservar una manera particular de interpretar el mundo, transmitir conocimientos y construir identidad.
Otro aspecto destacado por los organismos internacionales es el conocimiento que las comunidades indígenas poseen sobre los ambientes en los que viven. Sus prácticas tradicionales incluyen saberes vinculados con la agricultura, la alimentación, las plantas medicinales, el manejo del agua y la conservación de los ecosistemas. Por eso, la agenda indígena también está relacionada con la protección de la biodiversidad y la respuesta frente al cambio climático.
Argentina: una identidad que también se construye desde los pueblos originarios
En Argentina, el reconocimiento de las comunidades originarias forma parte del marco constitucional. El país cuenta con numerosos pueblos distribuidos en distintas regiones y con una presencia que no se limita a los ámbitos rurales: durante las últimas décadas, muchas familias se trasladaron a ciudades por razones laborales, económicas o educativas, manteniendo sus vínculos comunitarios y su identidad.
Los datos del Censo 2022 muestran además la diversidad existente a nivel nacional: 58 pueblos indígenas fueron identificados y el 2,9% de la población que vive en viviendas particulares se reconoce indígena o descendiente de pueblos indígenas u originarios.
Tucumán, territorio de pueblos originarios
En Tucumán, la presencia indígena forma parte de la historia y de la identidad actual de la provincia. El pueblo Diaguita y el Diaguita-Calchaquí tienen una presencia especialmente significativa en los Valles Calchaquíes y otras zonas del territorio tucumano. También existen comunidades pertenecientes al pueblo Lule, mientras que personas que se reconocen como Kolla, Quechua, Toba, Atacama, Mapuche, Guaraní y Aymara forman parte de la diversidad indígena registrada en la provincia.
El Registro Nacional de Comunidades Indígenas documenta en Tucumán numerosas comunidades, entre ellas las de Amaicha del Valle, Quilmes, Pueblo Diaguita del Valle de Tafí, Tolombón, El Mollar, Chasquivil, Potrero Rodeo Grande, Los Chuschagasta, Los Siambones, Indio Colalao, Solco Yampa y El Nogalito, entre otras.
Uno de los ejemplos más reconocidos de esta continuidad cultural es la Comunidad Indígena de Amaicha del Valle, perteneciente al pueblo Diaguita-Calchaquí. Allí sobreviven prácticas comunitarias y ceremonias ancestrales, entre ellas la celebración de la Pachamama, que cada agosto reúne a habitantes y visitantes alrededor de una tradición profundamente vinculada con la tierra, la producción y la memoria colectiva.
También sobresale la Ciudad Sagrada de Quilmes, uno de los principales sitios arqueológicos de Argentina. El antiguo asentamiento fue habitado durante siglos por comunidades indígenas de los Valles Calchaquíes y constituye hoy uno de los espacios más importantes para comprender la historia prehispánica y la resistencia de los pueblos originarios del noroeste argentino.
El 9 de agosto invita a mirar esa historia más allá de los libros y los sitios arqueológicos. En Tucumán, las comunidades originarias no pertenecen solamente al pasado: forman parte del presente, sostienen sus territorios, transmiten conocimientos, celebran sus ceremonias y mantienen una identidad que continúa atravesando generaciones.
El Día Internacional de los Pueblos Indígenas es, en definitiva, una fecha para recordar que la diversidad cultural no es únicamente una herencia histórica. Es una realidad viva que merece reconocimiento, respeto y participación plena.
(Crédito: PH Tucumán Turismo)
