A los 15 años, la tucumana Paulina Guadalupe Quispe decidió transformar los recuerdos, el amor y las historias familiares en palabras. Así nació De barro y coraje, su primer libro, una obra que demuestra que no hay edad para escribir, crear ni soñar en grande.
Paulina fue recibida por el gobernador Osvaldo Jaldo junto a autoridades provinciales, en un encuentro que simboliza algo más profundo que una presentación: el reconocimiento a las nuevas voces jóvenes que eligen el arte como forma de expresión y de construcción de identidad. Con el acompañamiento del Ministerio del Interior y del Ente Cultural de Tucumán, su libro llega al público como una muestra concreta de que cuando hay apoyo, los sueños pueden tomar forma.
El libro cuenta la historia de su abuelo Nilo, un hombre atravesado por el trabajo, la perseverancia y la resiliencia. Pero también cuenta, entre líneas, la historia de una adolescente que se anima a escribir, a mostrar lo que siente y a creer en su propio talento. “Este libro habla de no rendirse, de seguir adelante a pesar de todo”, cuenta Paulina, emocionada, mientras comparte que gracias al apoyo recibido pudo imprimir su obra, difundirla y cumplir el sueño de ser escritora.
Paulina no se define solo como autora: es una joven artista con múltiples intereses, con ganas de seguir creando, aprendiendo y creciendo. Ya trabaja en un segundo libro y sueña con seguir explorando el arte y la música, demostrando que el camino creativo recién empieza.
En este marco, la Representación Oficial de la Provincia de Tucumán en Buenos Aires se proyecta como un espacio clave para seguir impulsando a jóvenes artistas y escritores. A través de presentaciones, encuentros culturales, lecturas abiertas y muestras, la Casa de Tucumán puede convertirse en una vidriera para que las voces jóvenes del interior provincial lleguen a nuevos públicos, generen redes y encuentren oportunidades de crecimiento artístico fuera de la provincia.
Su historia es una invitación abierta a otros y otras jóvenes: las ideas valen, las historias importan y las voces jóvenes merecen ser escuchadas. Con acompañamiento, compromiso y pasión, los sueños también se escriben… Y pueden hacerse realidad.
