La Casa de Tucumán recibirá y pondrá en exhibición permanente una de las obras científicas más trascendentes del país: Genera et Species Plantarum Argentinarum y Genera et Species Animalium Argentinorum, un legado editorial único que formará parte de la biblioteca que actualmente se encuentra en desarrollo en la Representación Oficial.
Los ejemplares serán entregados al representado Oficial de la Provincia de Tucumán en CABA, Enrique Salvatierra por integrantes de la Fundación Lillo; su vicepresidente Gustavo Rossini, su director Ejecutivo, Pablo Holgado junto con la directora del Centro Cultural Rougés, Pilar Ríos.

Impulsadas en 1913 por el naturalista tucumano Miguel Lillo, estas colecciones representan una empresa titánica destinada a clasificar la flora y la fauna del territorio nacional. La obra —integrada por nueve volúmenes— fue desarrollada a lo largo de más de tres décadas y publicada entre 1943 y 1956 gracias al trabajo conjunto de la Fundación Miguel Lillo y la Universidad Nacional de Tucumán.

Su realización implicó la participación de científicos, ilustradores y técnicos especializados que dieron forma a un verdadero monumento de la ciencia y del arte tipográfico. Desde la composición en latín, griego y castellano hasta la elaboración de láminas en fotocromía, cada página refleja el rigor científico y la excelencia estética que posicionaron a esta obra a la altura de las grandes producciones internacionales en botánica y zoología.

La incorporación de estos ejemplares a la Casa de Tucumán en la Ciudad de Buenos Aires reviste una importancia singular: no sólo garantiza su preservación, sino que también fortalece la construcción de un espacio bibliográfico propio de la Representación, pensado para resguardar, exhibir y difundir el patrimonio cultural y científico de la provincia. De este modo, la obra podrá ser apreciada por investigadores, estudiantes y visitantes como parte de una colección en crecimiento que busca consolidarse como referencia institucional en la capital del país.

En este sentido, la entrega trasciende lo simbólico para convertirse en un acto de afirmación cultural y científica. Representa el reconocimiento a una tradición de investigación que ha marcado un antes y un después en el estudio de la biodiversidad argentina y reafirma el rol de Tucumán como protagonista en la construcción del conocimiento.

Este hito institucional también expresa una mirada profundamente federal. La presencia de esta obra en la Casa de Tucumán proyecta desde el interior del país una producción científica de alcance universal, fortaleciendo la participación de las provincias en el escenario nacional y demostrando que el saber, la cultura y la excelencia académica no son patrimonio exclusivo de los grandes centros urbanos, sino que nacen y se desarrollan con fuerza en todo el territorio argentino.