La serie documental fue presentada en la Casa de la Provincia de Tucumán en CABA. La propuesta, desarrollada por investigadores del CONICET y la Universidad Nacional de Tucumán, reconstruyó el impacto económico, social y territorial que provocó el cierre de ingenios durante la década de 1960.

La Casa de la Provincia de Tucumán en Buenos Aires fue escenario de la proyección de “Historia de un colapso. La industria azucarera en Tucumán”, una serie documental que recuperó, a través de la investigación científica y el lenguaje audiovisual, uno de los procesos más profundos y traumáticos de la historia contemporánea de la provincia.

Los investigadores fueron recibidos por Enrique Salvatierra, representante oficial de la Provincia de Tucumán en CABA y responsable de la Casa de Tucumán en Buenos Aires, quien acompañó la actividad y destacó la importancia de abrir este espacio institucional al intercambio entre la producción académica, la memoria histórica y la comunidad.

La presentación permitió compartir los resultados de un trabajo de investigación que buscó reconstruir no solamente la evolución de la industria azucarera, sino también las profundas transformaciones que atravesaron a Tucumán a partir de la crisis y el cierre de numerosos ingenios.

Una investigación para recuperar la memoria

“Historia de un colapso” surgió de un trabajo interdisciplinario que articuló al Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES), el Instituto de Investigaciones sobre el Lenguaje y la Cultura (INVELEC), ambos de doble dependencia CONICET-UNT, y la Escuela Universitaria de Cine, Video y Televisión de la Universidad Nacional de Tucumán.

La serie abordó distintas dimensiones del proceso: desde el desarrollo de la industria y la conformación de las comunidades azucareras hasta la crisis, la intervención y el cierre de los ingenios, sus efectos sociales y las memorias construidas alrededor de aquel período. La propuesta fue concebida como una herramienta para acercar los resultados de la investigación científica a públicos más amplios y recuperar testimonios, documentos e imágenes vinculados con la historia regional.

La presentación en la Casa de Tucumán permitió trasladar esa discusión desde el ámbito académico hacia un espacio institucional de la provincia en Buenos Aires, donde también se concentró buena parte de la población tucumana que migró durante aquellos años.

La actividad contó con las intervenciones de la Dra. Claudia Herrera y el Dr. Ignacio Sánchez, quienes acompañaron la presentación como expositores, y culminó con un intercambio con el público.

Los ingenios, mucho más que fábricas

Durante décadas, la actividad azucarera había constituido uno de los principales motores económicos y sociales de Tucumán. El desarrollo de la industria, desde fines del siglo XIX, había transformado el territorio provincial: alrededor de los ingenios crecieron pueblos, se organizaron comunidades y se consolidaron relaciones laborales, familiares y sociales vinculadas directamente con la producción azucarera.

Por eso, los ingenios no representaban únicamente establecimientos industriales. Eran también centros alrededor de los cuales se articulaba buena parte de la vida cotidiana de numerosas localidades. Su cierre significó, en consecuencia, mucho más que la desaparición de puestos de trabajo: implicó la ruptura de estructuras comunitarias y una profunda modificación del mapa social y productivo tucumano.

Ese proceso se aceleró en 1966, durante la dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía. El 22 de agosto de ese año se dispuso el cierre de 11 de los 27 ingenios que funcionaban en la provincia. La medida se extendió durante los años siguientes y provocó una fuerte contracción de la actividad económica, pérdida de empleos y concentración de la producción azucarera.

Un colapso que excedió lo económico

La investigación recuperada por la serie documental permitió observar las consecuencias de aquel proceso más allá de las estadísticas económicas. Decenas de miles de trabajadores quedaron sin empleo y la desocupación alcanzó niveles extraordinarios para la época. CONICET estimó que unos 50.000 obreros fueron despedidos y que cientos de miles de tucumanos se vieron obligados a abandonar la provincia, principalmente con destino a Buenos Aires.

La emigración masiva modificó familias, comunidades y territorios. Pueblos que habían crecido alrededor de los ingenios perdieron población y actividad, mientras miles de tucumanos emprendieron un proceso migratorio en busca de trabajo y nuevas posibilidades de subsistencia.

El cierre de las fábricas produjo así un colapso social que atravesó distintas dimensiones de la vida provincial: el empleo, las economías familiares, las comunidades, las identidades locales y las expectativas de futuro.

Los estudios desarrollados desde el ámbito científico también pusieron el foco en las consecuencias subjetivas de aquel proceso. Las investigaciones sobre las familias obreras azucareras mostraron cómo la pérdida del trabajo provocó desestructuración de la vida cotidiana, desmembramiento familiar y profundas marcas sociales que trascendieron a las generaciones directamente afectadas.

La respuesta de los trabajadores y los movimientos sociales

Frente a los cierres, la sociedad tucumana no permaneció pasiva. Los trabajadores azucareros y las comunidades afectadas protagonizaron una intensa resistencia que incluyó huelgas, movilizaciones, cortes de ruta, ollas populares y distintas formas de organización territorial.

La Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera (FOTIA) tuvo un papel central en aquellas jornadas, mientras que en distintos pueblos surgieron organizaciones y comisiones destinadas a defender las fuentes laborales y reclamar frente a las medidas implementadas por la dictadura.

Uno de los episodios más emblemáticos ocurrió en enero de 1967, cuando Hilda Guerrero de Molina fue asesinada durante la represión de una movilización obrera en Bella Vista. Su muerte se convirtió en uno de los símbolos de la resistencia de las comunidades azucareras frente al cierre de los ingenios.

La conflictividad social no quedó limitada al ámbito de las fábricas. El proceso articuló a trabajadores, pequeños productores cañeros y distintos sectores de la sociedad tucumana, y dio lugar a nuevas formas de organización y protesta. Las investigaciones históricas señalaron, además, que las luchas obreras tucumanas adquirieron una dimensión particularmente significativa durante los años previos a las grandes movilizaciones sociales que se produjeron a escala nacional.

Los investigadores reafirmaron su compromiso con la producción rigurosa de conocimiento, la recuperación de la historia local y la divulgación científica como herramientas para comprender procesos que todavía forman parte de la memoria colectiva tucumana. Al respecto, instaron a que historiadeuncolapso.org.ar fue gestada desde una perspectiva didáctica y alojada en una plataforma on line gratuita, para su utilización en ámbitos académicos.

La historia de los ingenios, en ese sentido, no quedó reducida al recuerdo de una actividad industrial. La investigación mostró que detrás de cada fábrica cerrada existieron trabajadores, familias, pueblos y comunidades que debieron reconstruir sus vidas en medio de una transformación que modificó para siempre la estructura económica y social de Tucumán.