En el corazón de Villa Lugano, la Escuela N° 4 «Provincia de Tucumán» no vivió un aniversario más. Al conmemorarse el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia, la comunidad educativa no solo rindió honores a la gesta patria de 1816, sino también a su propia identidad institucional. Los pasillos del establecimiento se impregnaron de un profundo sentimiento de pertenencia, transformando el acto escolar en un puente conmovedor entre la historia nacional y el presente.

Este año, la enorme responsabilidad de oficiar como anfitriones recayó sobre los segundos grados de ambos turnos (mañana y tarde). Con la solemnidad que el momento requería, el encuentro protocolar se inició con el ingreso de las insignias de ceremonia. El respeto de los alumnos ante los abanderados marcó el pulso de una jornada donde el civismo y la emoción caminaron de la mano.

El punto álgido de la celebración llegó cuando los pequeños de segundo grado recrearon los momentos previos a la histórica sesión. El escenario rememoró la mítica casona del norte. Allí, la figura de Francisca Bazán de Laguna cobró vida para dar la bienvenida a los congresales que, procedentes de los distintos rincones de las Provincias Unidas, llegarían para cambiar el destino de estas tierras.

«Ver a los chicos ponerse en la piel de aquellos hombres y mujeres que soñaron un país libre nos recuerda que la nación se construye con valentía, pero también con hospitalidad», compartieron emocionados los docentes tras bambalinas, entre ellos la directora de la escuela, Vanina Guzzi.

El nivel inicial y la música como puente de saberes

La festividad, de la que participó el Representante Oficial de la Provincia de Tucumán en CABA, Enrique Salvatierra, demostró que el aprendizaje no conoce de fragmentaciones. Los niños del Jardín de Infantes colmaron el ambiente de melodías, interpretando canciones folclóricas tucumanas. A través de los acordes tradicionales, los más pequeños del nivel inicial no solo bailaron, sino que descubrieron los paisajes, la cultura y el sentir de la provincia norteña.

Esta propuesta pedagógica formó parte de un proyecto institucional integrado, donde el jardín se complementó con las materias que los alumnos mayores abordan en la escuela primaria. Fue precisamente la riqueza de este abordaje cultural y educativo lo que motivó una visita ilustre: la Representación Oficial de la Provincia de Tucumán en CABA, encabezada por su representante Enrique Salvatierra, asistió especialmente invitada a la jornada, validando el esfuerzo de la institución por mantener vivas las raíces federales en plena Ciudad de Buenos Aires.

Una fiesta de la comunidad: el abrazo de las familias

Entre danzas tradicionales, conocimientos compartidos y estrofas entonadas con el alma, todo el alumnado se unió en un único y ruidoso homenaje a la emancipación argentina. Sin embargo, este despliegue no habría sido posible sin el sostén fundamental de los hogares.

Los familiares de Villa Lugano respondieron a la convocatoria con una presencia masiva y un compromiso entrañable. No fueron meros espectadores: acompañaron en los ensayos, colaboraron con el decorado y vibraron con cada paso de sus hijos en las tablas. Su participación activa transformó el encuentro en una verdadera celebración comunitaria.

Un lazo que sigue vigente

La crónica de este 9 de julio en el establecimiento educativo deja una certeza profunda: la soberanía no es un hecho estático congelado en las páginas de un libro. Se actualiza en el aula, se canta en el patio y se sostiene en el esfuerzo coordinado de maestros, directivos y padres.

Al honrar su nombre, la Escuela N° 4 demostró que el federalismo y el amor al suelo patrio se enseñan desde la infancia, dejando una huella imborrable en el corazón de toda su comunidad.